Tashlij: qué significa echar algo al agua
Rabino Moshé Armoni · 1 de septiembre de 2026 · 9 min de lectura
En resumen
El tashlij es una costumbre breve que se hace junto a agua corriente en la tarde del primer día de Rosh Hashaná: se dicen en voz alta los tres últimos versículos del profeta Miqueas y se sacuden los bordes de la ropa. El nombre sale del verbo tashlij, «echarás», y su primera fuente escrita es el Séfer Maharil, de alrededor del año 1400. En 2026 el primer día cae en Shabat, y por eso la costumbre se traslada al domingo 13 de septiembre.
Qué es el tashlij
El tashlij es una de las costumbres más breves del calendario hebreo, y también una de las más visuales.
En la tarde del primer día de Rosh Hashaná, después de la oración de la tarde y antes de que se ponga el sol, la comunidad camina hasta la orilla de un río, un lago o el mar. Se detiene frente al agua, dice en voz alta unos versículos del profeta Miqueas, sacude los bordes de la ropa y vuelve.
Dura menos de diez minutos. No hay una edad mínima ni un conocimiento previo necesario. Es de las pocas prácticas del año en que un niño de seis años y su bisabuelo hacen exactamente lo mismo, uno al lado del otro.
En muchas comunidades es el momento más concurrido de la fiesta. La gente sale de la sinagoga junta, camina junta, y se queda un rato en la orilla después de terminar.
Y detrás de esos diez minutos hay una idea que merece la pena mirar despacio.
Cómo transcurre
La escena es siempre parecida.
Un grupo llega caminando al agua, en silencio o hablando bajo. Se coloca a lo largo de la orilla, mirando la corriente. Alguien empieza a leer, y las voces se van sumando.
El texto es corto: tres versículos. Cuando termina, cada persona se queda un momento a solas frente al agua, y ese momento no tiene texto fijo. Es el único tramo de la costumbre que cada uno llena con lo suyo.
Después vienen dos segundos de gesto —sacudir los faldones de la ropa— y el grupo se da la vuelta.
Nadie se queda a comprobar nada. Esa parte también forma parte de la costumbre.
De dónde viene la costumbre
El tashlij no aparece en el Talmud ni en los códigos antiguos. La primera fuente escrita que lo describe es el Séfer Maharil, de Rabí Yaakov Moelin, en la Alemania de alrededor del año 1400, dentro de sus leyes de Rosh Hashaná. Allí se explica que se acostumbra ir después de la comida al mar o al río.
Y da una razón que conecta el gesto con un relato mucho más antiguo: el midrash sobre la atadura de Isaac, en Génesis 22.
Cuenta ese midrash que, mientras Abraham subía al monte con su hijo, el acusador intentó detenerlo. Primero le habló. Después le puso obstáculos en el camino. Y al final se convirtió en un río caudaloso que le cortaba el paso.
Abraham entró en el agua igual. Cuando le llegaba al cuello, alzó la voz pidiendo ayuda, y el río se secó.
Por eso el Maharil sitúa la costumbre junto al agua justamente en Rosh Hashaná, el día en que se recuerda aquella prueba.
La orilla queda así asociada al lugar donde alguien siguió caminando cuando el camino se había vuelto agua.
El versículo del que sale el nombre
El nombre de la costumbre viene de una palabra del profeta Miqueas, capítulo 7, versículo 19:
«Volverá a compadecerse de nosotros, someterá nuestras iniquidades, y echarás a las profundidades del mar todos sus pecados.»
Esa palabra, vetashlij, es la que da nombre a todo.
Y hay un detalle en la gramática del versículo que abre el sentido entero de la costumbre.
Los tres verbos de la frase están en la misma dirección. El que se compadece es Él. El que somete es Él. El que echa al mar es Él. El verbo vetashlij está en segunda persona y va dirigido al Creador.
Quien está de pie junto al agua tiene otro papel, y es un papel exacto: llegar hasta la orilla y decirlo.
Eso explica por qué la costumbre es tan breve y tan ligera. La tradición no pide un esfuerzo especial frente a la corriente, ni una técnica, ni una concentración particular. Pide presencia y voz.
La parte pesada de la frase nunca estuvo asignada a la persona.
Por qué junto al agua, y por qué con peces
La costumbre pide agua corriente, y a ser posible con peces vivos dentro. Las fuentes dan tres razones, y cada una dice algo distinto.
Clave 1 · Los ojos del pez no se cierran
Un pez no tiene párpados y duerme con los ojos abiertos.
La tradición lo lee como una imagen de la providencia: la mirada que acompaña a la persona tampoco se cierra, ni de noche ni en los tramos en que ella deja de mirarse a sí misma.
Clave 2 · El pez cae en la red sin haberla visto
Está nadando, y de pronto está atrapado. No hubo aviso.
La tradición lo compara con la condición humana: nadie ve venir el momento que le cambia la vida. Ese recordatorio, en el día en que según el Talmud se abren los libros, tiene un peso particular.
Clave 3 · El agua corre
Un estanque devuelve el reflejo. Un río se lleva la imagen mientras uno la está mirando.
El agua en movimiento es lo contrario de un espejo, y por eso la tradición eligió ese lugar y no otro para decir en voz alta algo que uno preferiría dejar de contemplar.
La costumbre del pan
En muchos lugares se arrojan migas de pan al agua, y es la imagen que la mayoría tiene del tashlij. Vale la pena contar de dónde viene.
Las fuentes más antiguas describen otro gesto. El Maharil habla de ir al agua y decir los versículos. Los códigos posteriores añaden sacudir los bordes de la ropa. El pan aparece más tarde, como costumbre popular, y algunas autoridades lo comentaron con reservas, porque dar de comer a animales que no dependen de uno en día de fiesta tiene su propia cuestión halájica.
Hay además una razón de fondo, y es la que más ayuda a entender el conjunto.
El pan hace visible el gesto, y puede terminar ocupando su lugar. Cuando uno llega, tira las migas, ve la corriente llevárselas y se marcha, el momento personal —el tramo silencioso, el que cada uno llena con lo suyo— corre el riesgo de quedarse sin ocurrir.
Es un buen acompañamiento y funciona bien para explicárselo a un niño. Lo que sostiene la costumbre es lo que se dice mientras tanto.
Cuándo se hace, y por qué en 2026 cambia de día
El tashlij se dice la tarde del primer día de Rosh Hashaná, después de la oración de la tarde y antes de la puesta de sol.
Con una excepción que este año se aplica.
Cuando el primer día cae en Shabat, la costumbre se traslada al segundo día. La razón es práctica: el río suele quedar fuera del área donde está permitido llevar objetos en Shabat, y quien camina hasta allí podría acabar transportando algo sin darse cuenta.
En 2026, el primer día de Rosh Hashaná es Shabat 12 de septiembre. Por lo tanto:
| Costumbre | Fecha en 2026 |
|---|---|
| Tashlij | Domingo 13 de septiembre, por la tarde |
| Shofar | Domingo 13 de septiembre también, por la misma razón |
Los dos gestos más físicos de la fiesta caen este año en el mismo día.
La costumbre admite además decirlo durante todos los Diez Días de retorno, hasta Yom Kipur, e incluso hasta Hoshaná Rabá. El calendario completo de estas fechas está en el artículo sobre los cuarenta días de Elul.
Las trece medidas
Lo que se dice junto al agua son los tres últimos versículos de Miqueas, del 18 al 20. Y hay una razón por la que son exactamente ésos.
La tradición cabalística cuenta en ese pasaje trece expresiones de misericordia: perdona la iniquidad, pasa por alto la transgresión, no retiene para siempre su enojo, se complace en la bondad, vuelve a compadecerse, somete las faltas, echa al mar los pecados, y así hasta trece.
Trece es el mismo número de las medidas de misericordia que Moisés recibió en el Sinaí después del becerro de oro. El Arizal enseña que en Rosh Hashaná esas trece vuelven a despertarse, y que decirlas junto a agua corriente es el momento en que quedan más disponibles.
Por eso el texto es breve y siempre el mismo. En esos tres versículos ya está contenida la estructura entera.
Qué enseña el tashlij
Aquí llegamos al fondo del asunto, y también a lo que la costumbre deja deliberadamente fuera.
Lo primero: hay una diferencia entre soltar y presentar. El versículo no describe a una persona deshaciéndose de algo. Describe a una persona que llega hasta el agua, dice lo que trae, y deja el resultado en otras manos. La tradición insiste en ese orden porque nadie se ha desprendido nunca de nada por desearlo frente a una corriente.
Lo segundo: lo que se le debe a una persona viva no entra aquí. La tradición es explícita en esto. Yom Kipur cubre lo que ocurre entre la persona y el Creador; lo que ocurre entre dos personas se arregla entre esas dos personas. El río acompaña, y la conversación sigue pendiente. Sobre cómo se sostiene esa conversación hablo en el artículo sobre la carta de perdón familiar.
Y lo tercero, que es el que más veo en la consulta.
Buena parte de lo que una persona lleva encima no lo puso ella. Es la deuda que nadie saldó dos generaciones atrás. El silencio que se instaló en la casa después de una pérdida que no se nombró. El miedo al dinero que se aprendió mirando a un padre contar monedas en la mesa de la cocina.
Eso no llegó por el agua, y por el agua no se va. Llegó por la línea familiar, y por ahí se devuelve.
Los patrones que se repiten generación tras generación tienen un dueño, una fecha y un lugar de origen. Encontrarlos y devolver cada cosa a quien le corresponde es un recorrido distinto, y es el que hacemos en la Terapia del Árbol Generacional.
El tashlij enseña dónde termina la parte de uno.
Llegar hasta el agua, quedarse de pie y decirlo. Lo que sucede después está en otras manos, y entender eso es la mitad del alivio que produce la costumbre.
Sobre esa forma de hablar —en voz alta, en el idioma de uno, sin fórmula— trata el artículo sobre cómo hablar con Dios.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra tashlij?
Significa «echarás», en segunda persona. Sale del versículo de Miqueas 7:19, donde el sujeto del verbo es el Creador.
¿Cuándo es el tashlij en 2026?
El domingo 13 de septiembre por la tarde. Habitualmente se dice el primer día de Rosh Hashaná, y este año ese día cae en Shabat, por lo que la costumbre se traslada al segundo.
¿Por qué se hace junto a agua corriente?
Por el versículo, que habla de echar a las profundidades del mar, y por las razones que la tradición asocia al agua y a los peces: la mirada que no se cierra, la red que llega sin aviso, y la corriente que se lleva la imagen mientras uno la mira.
¿Por qué se tira pan al agua?
Las fuentes más antiguas describen ir al agua, decir los versículos y sacudir los bordes de la ropa. La costumbre del pan es posterior y popular, y algunas autoridades la comentaron con reservas.
¿Qué se dice exactamente junto al agua?
Los tres últimos versículos del profeta Miqueas, del 18 al 20. La tradición cuenta en ellos trece expresiones de misericordia, el mismo número que las trece medidas que Moisés recibió en el Sinaí.
¿De dónde viene la costumbre?
La primera fuente escrita es el Séfer Maharil, de Rabí Yaakov Moelin, alrededor del año 1400. La conecta con el midrash de la atadura de Isaac, en Génesis 22, donde el acusador se convierte en un río para detener a Abraham y él lo cruza igual.
¿El tashlij borra lo que uno hizo?
La tradición lo entiende de otro modo. El versículo pone el verbo en manos del Creador, y a la persona le corresponde presentarse y decirlo. Lo que se le debe a otra persona se sigue arreglando con esa persona.
¿Qué relación tiene con el árbol generacional?
Buena parte de lo que alguien carga llegó por su línea familiar y no por sus propios actos. Eso pide un trabajo distinto: identificar de dónde vino y devolverlo a su sitio.
¿Se puede hacer más tarde si pasó Rosh Hashaná?
Sí. La costumbre admite decirlo durante los Diez Días de retorno, hasta Yom Kipur, y hay quien lo extiende hasta Hoshaná Rabá, que en 2026 cae el 2 de octubre.